Hvar, la isla más larga de Croacia
Hoy queremos pasar la noche en la isla de Hvar, es la isla de mayor extensión, tiene 68 km de este a oeste y una anchura máxima de 11 km. Para llegar hasta allí debemos coger un ferry en el pueblo de Drvenik, así que nos dirigimos hacia el pequeño pueblo del sur de Dalmacia.
Llegamos a Drvenik con el coche y accedemos al puerto mediante las sencillas indicaciones que guían hasta el ferry. Pagamos 140 kunas (20 €) por los 2 tickets y el coche, y nos ponemos en la cola para cargar el coche en el barco que nos lleva hasta Sucuraj. Pero nuestro interés está en visitar Hvar, la capital y Stari Grad, la “Ciudad Vieja”. Para ello tenemos que cruzar toda la isla por una carretera bastante estrecha en según que tramos, que bordea barrancos y nos ofrece unas vistas impresionantes. En muchos puntos de nuestro recorrido nos topamos con tenderetes de fruta y verdura, muy habitual en Croacia, con la singular peculiaridad que en esta isla también vemos puestos de vino, que elaboran de forma natural, un vino que a pesar de no ser dulce sí que tiene un punto que recuerda al moscatel.
Ruta por la Isla de Hvar
Hvar
Al entrar en la zona portuaria y turística de Hvar vemos que es lugar de veraneo de italianos adinerados. Dando un paseo por el puerto vemos bastantes veleros, y en las terrazas la gente come con Champagne y Cava (curiosamente Freixenet). Comemos en la terracita de un restaurante en la plaza Sveti Stjepana y después paseamos hasta la zona de la playa. Nos acercamos a visitar el Monasterio Franciscano que se encuentra en un pequeño cabo en las afueras de Hvar, cerca de la playa.
Al norte de la ciudad, a unos 100 metros de altura, se encuentra la fortaleza “La spanjola”. Dicen que durante el siglo XIV en ella trabajaron ingenieros militares españoles, quizás éste sea el motivo de su nombre. Las vistas de la ciudad desde la fortaleza son realmente espectaculares, la edificación no deja de ser la de un castillo, con sus murallas, construido no sólo para proteger a su pueblo, sino también a su puerto.
Vistas de Hvar desde la fortaleza
Está empezando a oscurecer, y decidimos ir a pasar la noche en la “Ciudad Vieja”.
Stari Grad
A primera vista, la pequeña ciudad no tiene nada de especial, callejones que bajan hacia la playa y muchos carteles de sobes y apartamentos junto a un camping. Así que aparcamos el coche y bajamos hacia el puerto, aquí es cuando empezamos a descubrir un pueblecito encantador. La imagen de la ciudad a penas se ha modificado desde las primeras colonizaciones por parte de los griegos en el siglo IV A.C. Casas viejas con las fachadas de piedra, un puerto tranquilo y muy cercano, cafeterías y bares que respetan la naturalidad y tranquilidad del pueblo.
Cenamos en una terracita y aprovechamos para probar un vino blanco de la tierra, un Bogdanjusa Pinjala, muy bueno por cierto. Después damos un paseo por el puerto y el mercado (todavía abierto) y nos paramos a escuchar a una niña croata que canta con su guitarra ante el mar. Las embarcaciones amarradas al puerto son de lo más diversas, veleros y pequeños barcos comparten puerto con otros que parecen más petroleros que embarcaciones de recreo.
En julio del 2008 Stari Grad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y no es para menos, ya que hasta el momento es el pueblecito que más nos ha enamorado de Croacia.
Nos han comentado que la playa de Stari Grad es una de las mejores de Croacia para practicar snorkel, así que mañana madrugaremos para reafirmar que esto es así y a medio día poder dirigirnos hacia Split.




