Península de Istria: Opatija, Pula y Rovinj
Llegamos a la península Istria y enseguida podemos apreciar la influencia italiana, tanto en el estilo, urbanismo y arquitectura de sus pueblos como en el lenguaje (sobretodo la gente mayor habla italiano). También nos fijamos que el nombre de las calles ahora está en ambos idiomas, en croata y en italiano.
Opatija
Un tranquilo pueblo a orillas del mar, fue construida por los austrohúngaros en el siglo XIX. Se caracteriza por su bella naturaleza, parques, paseos marítimos, viejas villas, y sus playas. Visitamos el enorme parque Angiolina, presidido por la villa Angiolina (construída en 1844) mientras nos dirigíamos al paseo marítimo. En una de sus paredes hay graffitis de varios famosos que visitaron Opatija, como por ejemplo, Robert De Niro, Kirk Douglas, Albert Einstein o Louis Lumière.
Graffitis en el parque Angiolina
El paseo marítimo realmente es una copia del paseo de la fama de Los Ángeles. Está repleto de baldosas estrelladas con los nombres de los famosos croatas más destacados. Después del paseo comimos y nos dirigimos hacia Pula.
Pula
Es la principal ciudad de la península y una de las más bonitas, conocida principalmente por sus ruinas romanas. La visita empieza ubicando el anfiteatro Romano que recuerda, en pequeña escala, al anfiteatro de Roma. Una obra arquitectónica bien conservada a la que se puede acceder a través de una de sus antiguas mazmorras.
Seguimos nuestro paseo por las puertas de Hércules y Gemina y llegamos al teatro romano pequeño. Allí vimos un caminito que decidimos seguir y en pocos minutos, cuando creíamos que debíamos dar media vuelta vimos el Castillo, donde se encuentra el Museo Histórico. Finalmente terminamos nuestra ruta en el templo de Augusto, que se encuentra junto al ayuntamiento. En esta misma plaza hay unos bares con terracita donde decidimos tomar unos refrescos antes de seguir hacia Rovinj, mientras observábamos que aquí el turismo está más evolucionado que en otras partes de Croacia.
Rovinj
Curiosamente Rovinj es un pueblo que antiguamente se encontraba sobre una isla y al final quedó unido a tierra firme en 1763. Durante la época de los romanos estuvo habitado pero fueron los venecianos los que le dieron su nombre y su fisonomía actual.
Llegamos a Rovinj justo para cenar y dar un paseo por sus calles, auténticas cada una de ellas. Calles estrechas y empedradas con empinadas cuestas y escalinatas y casas cuyas fachadas dan directamente al mar. Si podéis, nunca repitáis la misma calle ya que cada una es diferente y tiene su encanto.
Nos enamoró tanto el pueblo que por la mañana volvimos a dar otro paseo igual o más largo que el de la noche anterior. Esta vez pudimos observar que Rovinj es un gran pueblo pesquero, ¡Incluso llegamos a ver cómo descargaban el pescado en el puerto!
Descarga de pescado en el puerto
En resumen, tres ciudades preciosas que recomendamos muy vivamente que las visitéis si tenéis el placer de recorrer Croacia.





