Sant Joan en Ciutadella
Ciutadella es la segunda ciudad más poblada de Menorca, situada al oeste de la isla ofrece la tranquilidad de sus calles, su puerto natural y sus playas a habitantes y visitantes.
Hasta aquí, podríamos estar leyendo la típica descripción de esta tranquila ciudad menorquina… pero si vas de visita durante las fiestas de Sant Joan (24 de junio) te vas a encontrar con una Ciutadella totalmente diferente: música, fiesta, diversión y un montón de gente!
Un poco de historia
El origen de la fiesta de Sant Joan es religioso, vinculado a la Cofradía de Sant Joan Baptista, donde estaban representados los cuatro estamentos de la población de la época, actualmente representados en la Junta de Caixers. La cofradía estaba formada por un eclesiástico, un caballero, dos campesinos y un obrero menestral. Entre todos se repartían las tareas de conservar la ermita, recoger limosnas y administrar los bienes de la misma.
Cada año para Sant Joan se celebraba una romería a la ermita donde asistían obreros, familias y amigos. El caballero invitaba a los asistentes a un refresco en su casa, mientras que el capellán lo hacía por al atarceder. De vuelta, la cuadrilla recorría Ciutadella a caballo.
Con el paso de los años, las fiestas han cogida fuerza y otros elementos como juegos de habilidad de la época, espectáculos y varios actos la han hecho única y particular.
Nuestra visita
Cuando llegamos a Ciutadella, las fiestas ya habían empezado, ya que empiezan el domingo anterior a Sant Joan con el Día des Be cuando se reúnen todos los miembros de la Junta de Caixers en el palacio del Caixer Senyor y se hace entrega de la bandera al caixer fradrí. A las nueve en punto, suena por primera vez el fabiol y el tambor, empezando la comitiva que visita las autoridades, al Sr. Obispo, a los nobles, a los jinetes que participarán en las fiestas y otras personas y entidades relevantes. Ese día y sólo ese día cobra vida la simbología de Sant Joan Baptista, un varón vestido con pieles de cordero, que da nombre al día.
A partir de ese momento, nos unimos con los habitantes de Ciudatella y disfrutamos de unos días impresionantes que mezclan tradición, diversión y fiesta.
El sábado de Sant Joan, después de comer, el fabioler montando a un burro va al palacio del caixer senyor a solicitar permiso para los actos que están a punto de empezar, la comitiva arranca a aplausos cuando el permiso es concedido y a partir de ese momento caballos y caballeros se transforman en los protagonistas.
El primer acto multitudinario al que acudimos, fue espectacular, el llamado Caragol des Born. La plaza des Born estaba repleta de gente y los caballeros montados en sus flamantes caballos se abrían paso dando vueltas a la plaza y haciendo que sus caballos levantaran las patas delanteras. La gente, loca por tocar a los equinos, cantaban y bailaban al ritmo de la música popular que sonaba en los altavoces de todos los bares de la plaza que habían montado improvisadas barras para servir la bebida de estos días: litros de Pomada (Gin Xoriguer con limón o granizado de limón).
Una vez dadas varias vueltas a la plaza, los caballeros se dirigen a la ermita de Sant Joan para rezar.
Al anochecer, los caballeros vuelven a pasear por las calles para hacer las Corregudes a sa Plaça y el Caragol de Sta. Clara, volviéndose a transformar en los protagonistas de la noche.
Si habéis estado antes en Ciutadella, os sorprenderá enormemente el ambiente que se respira estos días, las calles llenas de arena y gente bailando y divirtiéndose en cualquier esquina. Esa misma noche, por ejemplo, disfrutamos de una improvisada discoteca, en la calle de Ses Voltes: bailar, reír y brindar en medio de la calle más típica de Ciutadella.
Al día siguiente, el día de Sant Joan, el fabioler vuelve a salir para empezar reunir a los caballeros y dar paso a otro día de fiestas. Nosotros nos saltamos el evento matutino (la misa para que vayan bien los juegos que se harán por la noche) para ir a la playa a recuperar fuerzas, para una tarde que se presentaba movidita
A primera hora de la tarde, la banda de música empieza a tocar en la Plaça des Born, donde los caballeros volverán a abrirse paso entre la multitud esperando a que la corporación municipal haga el discurso de rigor y que empiecen los juegos en el Pla de Sant Joan.
Los juegos son un espectáculo impagable, un río de gente llena el Pla de Sant Joan y los caballeros cabalgan al trote abriéndose paso entre los asistentes y realizando varios juegos: s’ensortilla (pasar una lanza a través de un aro colgado en una cuerda que cruza el Pla), carotes (un caballero aguanta una careta, normalmente una caricatura de un personaje famoso y otro cabalga a su lado, rompiéndola con una piedra) y córrer abraçats (los caballeros trotan a pares por el Pla de Sant Joan abrazados con sendos caballos).
Tras un rato en el Pla de Sant Joan, nos retiramos a un punto más elevado para ver desde otra perspectiva la locura y genialidad de este evento.
Es difícil explicar en un post todas las sensaciones que se respiran durante las fiestas de Sant Joan en Ciutadella, su gente, los caballos, la pomada, los cánticos y bailes constantes en cualquier rincón, … así que si quieres sentirlas, no te pierdas el próximo Sant Joan



